Algunos
sacamos a pasear los sueños
por
los lugares donde se esconde la tristeza
otros ofrecemos sin decoro
las ilusiones que nos llenan la mirada
todos acudimos como duendes
a hacer nuestros los amaneceres y los brindis.
Muchos
hacemos estrellar la medianoche
en los íntimos recodos de la tierra
e insistimos en apretar los puños
y poner nuestra voz en pie de guerra.
Tenemos
casi la vocación del viento
y muchas veces la seriedad del juego
somos amigos del insomnio y del vino
de las pequeñas palabras hechas verso.
Hacemos
llenar de voces la memoria
ser uno solo, la música y el llanto
incendiamos las prisiones del misterio
buscando ser la provocación del canto.